A veces me dan ganas de gritar al viento que vaya y chingue a su reputisima madre...
pero no lo hago, me detengo.
A veces quiero llorar y llorar hasta escuchar el lamento de mi propia alma y ya no poder...
pero no puedo, me contengo.
A veces pretendo estar feliz, poniéndome en la cara la más fingida y cínica sonrisa...
pero no quiero, pues sería engañarme.
A veces la vida es bien puta y otras más, perra... y ¿qué se le hace?
Nada, nada se le puede hacer.
Y entre lo que no hago, no puedo y no quiero, resulta la nada. La nada que reprime y al
mismo tiempo da "confort" (si es que así se escribe).
Vendarse los ojos, sellarse la boca, taparse los oídos y arrancarse el corazón, sería lo mismo ¿no?.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario